Olympe de Gouges

Olympe-de-Gouges

Marie Gouze, más conocida como Olympe de Gouges, fue mujer, escritora, amante, revolucionaria, madre, ciudadana, amante, abuela, republicana, amiga, girondina, anti-esclavista y feminista.

Fue la autora de la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana” (1791), un texto ignorado por sus coetáneos y olvidado después por la oficialidad histórica.  El  siglo “de las Luces”, el que proclamó a la Razón, la Felicidad y la Igualdad  (¡además de la Propiedad!) como valores universales, al menos para los Revolucionarios franceses y estadounidenses, se olvidó también de las mujeres.

La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana reivindicaba revolucionariamente lo siguiente:

  •  La mujer nace libre y es igual al hombre en derechos.
  • Los derechos naturales, de mujeres y hombres, son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.
  • La soberanía reside en el individuo, hombre y mujer. Las mujeres tienen derecho a votar, igual que sus congéneres masculinos.
  • Los hombres y las mujeres son igualmente capaces para el desempeño de puestos y empleos públicos.
  • Las mujeres deben someterse, como los hombres, a la Ley. Son por tanto responsables de sus acciones.
  • Las mujeres tienen igual derecho a emitir públicamente sus ideas y opiniones. El derecho al divorcio (la única de las propuestas de la Declaración que fue adoptada por el Gobierno revolucionario) se sustentó sobre este principio.
  • Las mujeres están obligadas a participar y contribuir equitativamente respecto a los hombres al mantenimiento de la fuerza pública y los gastos de la Administración; teniendo el derecho a pedir cuentas respecto a su contribución.

Por si esto no fuera bastante para las mentes iluminadas por la Razón, Olympe se atrevió a defender  lo más revolucionario a los ojos de los hombres y las instituciones de aquel momento: que la propiedad, un derecho básico y declarado inviolable por la Ilustración, pertenecía por igual al hombre que a la mujer. Es decir, la propiedad que corresponde a una mujer es su derecho, no el de su marido, padre, hijo o cualquier otro hombre de su entorno familiar más próximo.

¿Las mujeres propietarias?, ¿el poder económico repartido y (algunas) mujeres emancipadas, autónomas y libres? debieron preguntarse la mayor parte de los hombres y mujeres de la época. No sorprende el final de la vida de Olympe: Marie Gouze, fue guillotinada, durante el Terror de Robespierre y muchos otros, por sus ideas políticas.

Acusada de “girondina”, su visibilidad pública, su defensa de las mujeres en particular, y de la libertad e igualdad en general (fue una contumaz abolicionista, enfrentada en múltiples ocasiones a los colonos franceses que sustentaban sobre la esclavitud buena parte de su poderío económico), y su capacidad para dar voz (como dramaturga y panfletista destacada) a su pensamiento hicieron de ella una amenaza para el orden establecido sobre la desigualdad.

“Con el divorcio los lazos del matrimonio son cadenetas  de flores, sin él, son grilletes que un esclavo muerde enfierecido y que atormentan su existencia” escribiría.

 

 

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