“Upstairs and Downstairs” y las “Memorias de una cocinera inglesa de los años 20”

Sin intención de confundir, creo que esta entrada cobra todo el sentido del mundo si unimos la increíble serie “Arriba y Abajo” (1971-1975) con el libro de Margaret Powell “Memorias de una cocinera inglesa de los años 20” (1968). Formatos diferentes, pero historias casi similares.

Upstairs and Downstairs /Arriba y Abajo

Hace aproximadamente 4 veranos, por casualidad y después de algunas conversaciones familiares, me topé con la serie “Upstairs and Downstairs“, conocida en España como “Arriba y Abajo”.

Comencé a ver los primeros capítulos, no con demasiadas expectativas, pero cuando llegué al tercero  (“Abril de 1907”) de la Primera Temporada, ya no podía parar. Así que al aterrizar en Madrid, lo que hice fue irme a comprar el pack con la cinco temporadas completas (ya os podéis imaginar donde).

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¿Qué es lo que más me ha enganchado de esta serie?

Es posible que sea incapaz de hacer un listado completo de cada uno de los instantes o detalles que más me han gustado de los casi 63 capítulos que conforman las 5 temporadas, pero voy a intentar hacer una pequeña lista de aquellos que recuerdo con más intensidad:

  • La música: sin lugar a dudas, darle al botón del “play” y escuchar, bajo el fondo amarillo y con letras de época, la música de la serie, indicando además el título de cada uno de los capítulos, es una de esas cosas que nunca he pasado por alto. Vamos, que darle al forward no era parte del rito de sentarme a ver el capítulo correspondiente. Al revés. Escuchar la música, leer el título y oír la voz que daba paso al capítulo, es algo realmente gratificante. Por ejemplo: ¡música y zas! “Verano de 1900”. ¡No tengo palabras!
  • El concepto de “arriba y abajo“: más allá de todo lo que se ha escrito, se sigue escribiendo y aún nos sigue apasionando sobre lo que hay detrás de la división de espacios sociales entre los de arriba y los de abajo, la serie ( mejor incluso que otras actuales, que manejan presupuestos impensables para la época en que Upstairs and Donwstairs se rodó) plasma perfectamente los ambientes y sensaciones que marcan la diferencia entre los/las de arriba y los/las de abajo. A pesar de esos decorados de cartón, que aunque os suene un poco extraño, terminan enganchándote, igual que el resto de la serie, en ninguno de los 63 capítulos pasa desapercibida la diferencia entre “Arriba y Abajo”.
  • Los personajes: cada uno de los personajes tengo que reconocer que tiene algo diferente que me atrae de una forma distinta. Pero es verdad que “los de abajo” enganchan mucho más que “los de arriba”. El reparto de la serie está elegido con esmero y como adicta que soy a las actrices y actores ingleses, quitando quizá determinadas sobreactuaciones, me quedo con la Señora Bridges (la cocinera) y con el Señor Hudson (el mayordomo). Hay otro personaje menos destacado, pero que sin embargo genera gran ternura y su evolución a lo largo de la serie me gusta más que otros. Es Edward el lacayo que en el capítulo 63 por fin, ante la derrota de los conservadores en el parlamento inglés, se pregunta en alto -¿y si los laboristas cumplen su programa?.
  • La ambientación histórica y sus historias: la serie es capaz de ambientar la historia social y política de Inglaterra desde noviembre de 1903 hasta el verano de 1930.  Cada historia, enmarcada en un año diferente, tiene siempre sentido en el contexto histórico en el que se desarrolla la serie. Simples diálogos, objetos, o las conversaciones entre todo su reparto buscan un sentido y un porqué.

 ¿Qué es lo qué menos me ha gustado?

Evidentemente, una serie de los años 70 no se puede esperar que cuente con los mismos recursos y medios que las series a las que nos hemos acostumbrado en 2014, como Donwton Abbey, todas las sagas de la BBC de Jane Auten, las Brönte o esos period-drama tan bien producidos y realizados.

En todo caso podría decir que los exteriores de algunos capítulos dejan mucho que desear y quizá añado, que la caracterización de algún personaje (maquillaje y peluquería) rozaba lo ridículo, pero insisto, sólo de alguno.

 ¿Y qué más?

Ahora vamos a adentrarnos un poco más en uno de los espacios más significativos de la serie: el “piso de abajo”.

Constantemente representado en múltiples series televisivas, los británicos llevan decenios analizando los entresijos de la estructura piramidal que caracterizó un modelo de sociedad derivado de la Industrialización y del desarrollo del capitalismo en el S XIX.

Por eso, cuando comienzas a investigar sobre la materia, descubres una variedad casi inalcanzable de formatos (series televisivas, documentales, ensayos, novelas, autobiografías o biografías) que  consiguen trasladarnos en primera persona a este periodo histórico. Para ello, sin lugar a dudas, la historiografía inglesa y la BBC se coronan como los mejores. España, desgraciadamente, sigue a años luz de apostar por formatos menos académicos y más democráticos que permitan acercar a la ciudadanía corriente la apasionante aventura de la Historia social.

Gracias a las memorias de una cocinera inglesa de los años 20, podemos entender mejor los entresijos de la estructura  característica de la sociedad clasista del SXIX y principios del SXX, cuyo imaginario nos traslada al 65 de Eton Place o, para aquellas personas que no han visto aún “Arriba y Abajo”, en mayor proporción, a la mansión de Downton Abbey.

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En el piso de abajo

En 1968 Margaret Powell publicó el primer volumen de sus memorias, En el piso de abajo, en el que detalladamente narra su experiencia como empleada “del piso de abajo” durante los años 20 del SXX, en la ciudad costera de Brighton.

Casualidades de la vida, Brighton es una ciudad muy conocida por mí, porque al terminar  la licenciatura conseguí una beca de posgrado para estudiar durante un semestre en la Universidad de Sussex. Entonces, no era ni la mitad de consciente de lo que soy ahora de los tesoros históricos que escondía Brighton y sus alrededores. Así que el día en que me topé con este libro, muchas de sus referencias me permitieron adentrarme mejor en la historia de Margaret.

Leer la autobiografía de Margaret Powell, me ha llevado en ocasiones a identificar alguna de sus historias con escenas específicas detalladas en “Arriba y Abajo”  y al mismo tiempo, al no ser una obra de ficción, si no real, me ha permitido sentir aún más la Historia con la cercanía que este tipo de fuentes nos aportan.

En la entrada de hoy  me voy a centrar en una figura imprescindible representada tanto en la Serie, como por la propia Margaret durante sus primeros años sirviendo de interna: la pinche de cocina.

La “pinche de cocina”, en inglés “kitchen assistant”, no solamente es la ayudante de la “cocinera” de las casas de clase media y clase media alta o alta de la sociedad Victoriana y Eduardiana, es además la empleada con menos categoría del conjunto de trabajadores del “piso de abajo”. Por lo que es fácil imaginarse las altas probabilidades de que fuera la trabajadora peor tratada del servicio (incluso por otros compañeros de trabajo) y por tanto, la que debía sufrir las peores condiciones laborales. Es interesante observar este aspecto en “Arriba y Abajo”, donde queda muy bien reflejado a través de uno de los personajes lineales de toda la serie, que de forma constante refleja un maltrato  casi naturalizado sobre el que difícilmente se impone en muy raras ocasiones, hasta el punto de que una de las pinches de cocina que precede a la que luego será la protagonista de este personaje, no es capaz de soportar la situación y en uno de los capítulos más dramáticos y rompedores para una serie de estas características, termina suicidándose.

En el caso de Margaret Powell, como muy bien explica en el libro, el acceso a ese puesto de trabajo se precede de una serie de procedimientos que también aparecen representados en Downstairs and Upstairs o en Donwton Abbey: las agencias de colocación.

El servicio y por consiguiente también “la pinche de cocina”, tal y como es conocida en esa época, vienen casi siempre derivadas de una Agencia de Colocación (algo así como las actuales ETTS)a las que con anterioridad han acudido los patronos/señores/as (generalmente siempre es una tarea asumida por la mujer de la casa o el “angel del hogar”, que es la persona sobre la que recaen estas tareas tan representativas de los estrictos roles de género a los que se debía la sociedad victoriana) de la casa, en demanda de la persona necesitada para servir:

Fui a una oficina de colocación de trabajo doméstico; por entonces había muchas y siempre tenían ofertas para pinches de cocina, porque era la posición más baja entre los criados de la casa” (pg. 44)

Tal y como se observa a lo largo de los 63 capítulos de “Arriba y Abajo”, así como en el relato de Margaret Powell, las tareas de la pinche de cocina están claramente definidas. Sus condiciones laborales son las más duras de todas las que deben de soportar el conjunto de las criadas.

Algunas normas:

-La paga: “Mi paga se estipuló en ventiuna libras al año, pagaderas por meses”.

-Condiciones laborales: “Me levantaba a las cinco y media, bajaba la escaleras arrastrándome y me plantaba delante del fogón. Lo encencía, lo limpiaba, y encendía el fuego en la sala de los criados. Después salía disparada para ocuparme de la puerta principal, que era toda blanca y de bronce, y aquella era una tarea muy poco agradecida, sobretodo en invierno, porque en cuanto conseguía tenerla toda reluciente la brisa marina la deslustraba. Después había que fregar catorce anchos escalones de piedra…¡Tienes qué planchar los cordones. Los quitas y los planchas!”. Poner la mesa en la sala de los criados para el desayuno, para los de arriba, limpiar los cuchillos, organizar la mesa de la cocinera…

-Libranza: “Iba a tener una tarde libre, de cuatro de la tarde a diez de la noche, y domingos alternos con ese mismo horario. Nunca, en ninguna circunstancia, iba a volver a casa después de la diez

-El uniforme: “Debía de disponer de tres vestidos estampados en azul o gris, cuatro delantales blancos y cuatro cofias, medianas y zapatos negros de cordones“.

-Como dirigirse: “Siempre tendría que decir “señor” o “señora” si el señor o la señora, y Clydesdale se dirigían a mí, tenía que tratar a los criados superiores con el mayor de los respetos y hacer todo lo que la cocinera me pidiera. Yo estaba cada vez más hundida. Era como si estuviera en la cárcel y hubiera llegado mi hora”.

-Imposiciones de los señores de la casa: “Según “ellos”, nosotros, los criados, nunca podíamos ponernos enfermos, ni vestir demasiado bien, ni tener opiniones distintas de las suyas”.

Son muchas las referencias que se pueden encontrar en la literatura no sólo de la época, sino más actual, en la que poderse adentrar en la dura labor de la “pinche de cocina”. Pero para no explayarme más y así dar espacio a otra entrada en las que poder seguir profundizando en este tema, adjunto una lista de algunas de las míticas “pinches de cocina” que han formado parte de nuestra series preferidas de esta época.

Ruby Finch. “Arriba y Abajo”

Daisy. Downton Abbey

Joven británica. Pinche de cocina. Anónima

“Now you know Miss.Elisabeth, you should not disturb Nanny in the nursery at this time of day” (“Arriba y Abajo”)

 Si quieres saber más sobre lo que os hemos contado puedes recurrir a los siguientes enlaces :

-“Normas del servicio”: http://www.hinchhouse.org.uk/ninth/ech.html (en inglés)

-“Upstairs and Downstairs”: http://www.updown.org.uk (en inglés)

-“Vitorian Domestic Servans. Hierarchy  and Wages:http://www.waynesthisandthat.com/servantwages.htm (en inglés)

-“Servants: a life below stairs”: http://www.bbc.com/news/magazine-19544309 . Lucy Wallis. BBC (en inglés)

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